El 28 de agosto de 1963, mientras
el mundo todavía era blanco o negro, Martin Luther King pronunció en
Washington, uno de los discursos más importantes de la historia de la humanidad.
En este discurso, que la historiografía inmortalizó con el nombre de “I have a
dream”, el nobel de la paz, que no solo había escandalizado al establishment
norteamericano con sus marchas a favor de los derechos civiles y en contra de
la guerra de Vietnam, soñó con un mundo donde sus hijos y su familia pudieran
convivir pacíficamente con los blancos. Hoy parece anacrónico recordarlo, pero
es necesario reparar que de 1963 al 2013 no pasaron más que cincuenta años y la
discriminación no está exterminada. Lamentablemente sigue encontrando focos
para reproducirse incansablemente como un cáncer silencioso. La gente con
problemas de peso es actualmente, uno de los grupos más apuntados. Pero las cosas en materia de sueños cambiaron...un poco. La semana
pasada en Cuestión de peso, un
programa que con una mano los ayuda a bajar sus kilos y con la otra los acuchilla
en miras de alcanzar un buen raiting, pusieron un titular bajo la cara
angustiada de uno de los participantes que satirizaba la idea misma de tener un
sueño. ¿Qué pasa cuando un grupo discriminado se presta voluntariamente a ser mofado?¿Será conciente del
papel que está jugando?
Uno fantasea con recibirse, con tener una familia, con
tener dinero, poder, o ir a Disney o ser feliz. Pero la banalización, grotesca o desmedida allí estaba. Quizás el diablo, que es el que se queda con las almas de los participantes luego
de firmar el contrato, metió la cola en los controles para mandar al aire una
frase tan simpática como lamentable…¿Qué hubiese pensado Martin Luther King si
lo veía por tv?
![]() |
| "Tengo un sueño..." |
![]() |
| "Yo también negro, conoces una panadería? |

