La pregunta lógica es, ¿cómo apareció un boceto tantos años después
de conocerse el original y en Caballito? Tengo una explicación. Un amigo de
McNeill Whistler, llamado Henry Summers, quien lo frecuentaba tanto a él como a
su madre, un día vio en ella a un modelo perfecto para una obra. Su
solemnidad y su seriedad le alcanzaron para imaginársela en un lienzo. Sin
decirle nada se llevó la imagen en su cabeza. Pero las vueltas del destino lo
llevaron a abandonar su patria para instalarse en Argentina, Buenos Aires, y
específicamente en Caballito. A falta de materiales y obsesionado aun con la
madre de su amigo, empezó a imaginar su obra en la pared del baño, el único
lugar donde se sentía inspirado, vaya uno a saber porqué. El pobre murió sin
siquiera empezar su obra y al morir su esposa, al no tener hijos, todas sus
pertenecías, incluso su diario íntimo, fueron enviados al pintor Whistler,
quien al enterarse del deceso, viajó a la casa de su amigo para cerrar tramites
y claro, ver los bocetos realizados. De esta forma, tomando las ideas
originales de Summers pintó a su madre tratando de emular el objetivo que su
amigo se había propuesto.
El resto es historia…se inmortalizó con esa pintura y
recién ahora empiezan a descubrirse la infinidad de bocetos, garabatos y
dibujos que su amigo había plasmado en una pared de su baño en Caballito, y que
luego, al morir, cuando la casa fue adquirida por un insensible doctor, todo
quedó bajo una injusta capa de pintura y material. Pero en el mundo del arte va
a suceder una revolución. Es
cuestión de tiempo.